Decano de Química y Biología, Dr. Gustavo Zúñiga Navarro: “Los jóvenes deben ser catalizadores de nuevas líneas multidisciplinarias de investigación”

Oct
18
2016
Con una trayectoria de 31 años como docente e investigador en el Plantel, el actual decano encabezó el proceso de desarrollo del área vegetal y de investigación en plantas en el entonces Departamento de Química de la Facultad de Ciencia. A partir de su trabajo, fue elegido como primer director del nuevo Departamento de Biología de la Facultad de Química y Biología, creada en 1994.

 Por: Fernando Seymour Dobud

Desde el 2012 el Dr. Gustavo Zúñiga Navarro se desempeña como decano de la Facultad de Química y Biología. Su reelección en 2015 fue la constatación de lo que considera el buen trabajo que se viene realizando y la contribución a las investigaciones y publicaciones que nuestra Universidad genera anualmente. “Somos la principal Unidad generadora de patentes. Además, impartimos docencia en Química y Biología a todas las carreras de la Universidad que requieran de esas asignaturas”, destaca.

Constituida por los Departamentos de Biología, Ciencias del Ambiente y Química de los Materiales, la Facultad, como plantea el decano, se caracteriza por un alto número de proyectos de investigación básica y aplicada. “La realidad muestra que los tres departamentos son exitosos, cada uno dentro de su ámbito, desarrollando actividades de docencia e investigación de muy alto nivel”, explica.

Fue en 1976 cuando se crea la Facultad de Ciencia, donde uno de sus tres Departamentos sería el de Química. “Fue el primero que inició la investigación dura, lo que fue promovido por la Universidad con la creación de la Dirección de Investigación Científica y Tecnológica (Dicyt)”, recuerda el decano. Es decir, hace cuarenta años surge el primer atisbo de la actual Facultad de Química y Biología, que hoy cuenta con 224 docentes, 56 de los cuales son de jornada completa, 767 estudiantes de pregrado, 146 de postgrado y 52 funcionarios.

Primeros pasos en docencia e investigación

Junto a su esposa, también titulada en la Universidad de Santiago como bioquímica, el Dr. Zúñiga comparte un matrimonio de 26 años. Uno de sus hijos se tituló recientemente como biotecnólogo, también en este Plantel. El otro, estudia biotecnología en la Universidad de Chile.

Con un claro interés desde su etapa escolar, decidió estudiar la carrera de Pedagogía en Química y Biología en la Universidad Técnica del Estado (UTE), egresando en 1983 como profesor de Estado de la Universidad de Santiago de Chile. Hoy, con 60 años, recuerda que hace 31 regresó al Plantel como profesor. “En 1985 accedí a una asignatura sobre plantas botánicas, donde se dio la posibilidad de realizar una ayudantía ad honorem. Lo mismo con un curso de fisiología de plantas, luego de lo cual me contrataron como profesor del área vegetal”, rememora.

Sus investigaciones se concentraron en dos ámbitos: estrés y biotecnología. “Por una parte, cómo las planteas responden al ambiente y, por otra, la búsqueda de moléculas que tengan propiedades de uso en las distintas áreas del quehacer humano”, detalla. Incluso asumiría el desafío de iniciar y desarrollar el área vegetal y la investigación en plantas. Paralelamente, luego de obtener su magíster en Ciencias Biológicas en 1987, diez años después recibe su doctorado en el mismo ámbito.

Fue en 1993 cuando un grupo de académicos de Química lo invita a integrar una comisión para evaluar la posibilidad de generar una nueva Facultad. El Dr. Zúñiga propone que el crecimiento debe darse a través de la Biología. Un año después, fue elegido para asumir como el primer director del nuevo Departamento de la recientemente creada Facultad de Química y Biología.

Trayectoria académica y reconocimientos

Además de resaltar el proyecto que propone la construcción de un nuevo edificio para la Facultad, junto al actual, el decano Zúñiga reconoce la alta expectación ante el proceso que busca reformar el actual sistema de educación superior del país. “No sabemos cuál será la autonomía que tendrá en particular esta Universidad respecto de las posibilidades, por ejemplo, para generar nuevas carreras y postgrados”, advierte.

Asimismo, no duda en destacar el significativo aporte que representa la Facultad a través de los proyectos de investigación y participación en concursos financiados por Conicyt, lo que implica generar recursos y equipamiento para la Universidad. De paso, anticipa la creación de un nuevo laboratorio de genómica. “Estamos a la espera de poder instalar un equipo de secuenciación de ADN, en el que nos apoyó la Universidad, y que nos permitirá secuenciar el ADN de bacterias, plantas y células animales, especialmente relevante para los estudiantes”, anticipa.

Precisamente respecto a la docencia, el decano imparte asignaturas de fisiología vegetal y plantas medicinales en el pregrado, mientras que biotecnología vegetal en el doctorado. “A mis estudiantes les pido que entiendan las problemáticas y procesos e intenten resolver desde esa perspectiva”, plantea, destacando que “gran parte de nuestros egresados continúan estudios de postgrado, con una muy buena preparación”.

Y si bien mantiene sus proyectos de investigación, anticipa que al concluir sus funciones como decano, regresará al laboratorio. De hecho, es reconocido por sus estudios en la Antártica, los que inició en 1992. “El objetivo era estudiar cómo las plantas sobrevivían en ese continente. Ahora estamos estudiando cómo responden al cambio climático, pensando en cómo aplicar ese conocimiento en otras plantas”, explica. En 2011, incluso, obtuvo el Premio al Espíritu Antártico de parte del Instituto Antártico Chileno.

Nuevas líneas de trabajo y motivación por la ciencia

Junto con destacar la acreditación de todas las carreras de pregrado y programas de postgrado, felicita el trabajo de los académicos e investigadores en el Centro para el Desarrollo de la Nanociencia y Nanotecnología (Cedenna) y en el Centro de Biotecnología Acuícola (CBA). “Valoramos que la Facultad cuente con una masa crítica reconocida que da sustento a estos centros”, asegura.

En cuanto a los desafíos, propone la necesidad de generar más proyectos multidisciplinarios financiados por Conicyt, además de que “la gente joven que se está incorporando a la Facultad sea catalizadora de nuevas líneas multidisciplinarias de trabajo”.

Igualmente se centra en los convenios con colegios, que permiten a los estudiantes de la carrera de Pedagogía en Química y Biología realizar sus prácticas, a lo que se suman las escuelas de verano, que permiten invitar a estudiantes de tercero medio a realizar breves estadías en los laboratorios de investigación de la Facultad.

Del mismo modo, resalta la séptima versión de la Feria Científica, que se realizará el 20, 21 y 22 de octubre en la Universidad de Santiago. “Vemos que la creatividad surge independiente del lugar de origen de los estudiantes. Es algo que está mal aprovechado, por lo que se trata de un paradigma que tenemos que cambiar. Debemos estimularlos y orientarlos hacia la ciencia”, concluye el decano.