Investigación en Alga Marina Ulva Compressa revela características de animal y vegetal

Ene
17
2019
Estudio desarrollado por la académica del Departamento de Biología, Dra. Alejandra Moenne, identificó genes que codifican para proteínas propias de animales y de plantas terrestres.

Después de un análisis transcriptómico realizado a la macroalga marina Ulva compressa (Chlorophyta) y luego de numerosas observaciones a nivel celular y molecular, las investigaciones realizadas en Laboratorio de Biotecnología Marina de la Universidad de Santiago, lideradas por la Dra. Alejandra Moenne, permitieron identificar “que un tercio de los genes expresados codifican para proteínas con similitud a proteínas de animales y un 50% con similitud a proteínas de plantas terrestres”.
 
“La lipoxigenasa del alga utiliza ácido araquidónico como sustrato lo que es propio de células animales, y no ácido linoleico, como la enzima de plantas; el calcio liberado del retículo endoplásmico por entrada de calcio se realiza a través de canales activados por IP3 y NAADP y receptor de ryanodina, y estos dos últimos, existen en animales pero no en plantas.  Asimismo, la activación de los canales TRPs lleva a la activación de canales de calcio dependiente de Voltaje (VDCC) y estos últimos son propios de animales, y no de plantas, explicó la investigadora quien, en estudios anteriores, había determinado que la especie, presente en sitios costeros del norte de Chile, posee canales iónicos del tipo Transient Receptor Potential (TRP) los cuales existen en vertebrados e invertebrados, pero no en plantas. 
 
“Es probable que una parte de estos genes se haya perdido en el linaje animal (como los de la fotosíntesis) y otra parte en el linaje vegetal (como los canales TRPS, VDCCs, receptor de ryanodina y otros)”, sostuvo la Dra. Moenne sobre el estudio que sugiere que el pool de genes presentes hoy en animales y plantas ya existía en estas algas verdes pluricelulares. 
 
“Lo anterior tiene una gran importancia a nivel evolutivo ya que muestra que la “caja de herramientas” o “pool de genes” de animales y plantas, ya estaba presente en organismos fotosintéticos muy antiguos como las macroalgas marinas”, comentó la investigadora.
 
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