U. de Santiago desarrolla nueva línea de investigación asociada a síntesis química

Mar
6
2018
Gracias al Concurso Nacional de Inserción de Capital Humano Avanzado en la Academia, la titulada por nuestro Plantel Dra. Alejandra Gómez San Martín, comenzó a desarrollar una nueva área de estudio que de manera inédita une dos ramas de la química. Ahora estudiará el resultado de la reducción de dióxido de carbono para transformarla en subproductos que, en un estado ideal, podrían ser empleados como energía. “Transformar esta molécula, primero disminuiría su concentración en la atmósfera, y segundo, podría generar productos que sean realmente utilizables como combustible”, explica la científica.

Como cada año la Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica (Conicyt), seleccionó a investigadores de todo el país, que se encuentran en las etapas iniciales de sus carreras, y proponen iniciativas estratégicas para potenciar el desarrollo nacional.

Entre los proyectos, resultó seleccionado el de la Doctora  en Química por nuestra Casa de Estudios, Alejandra Gómez San Martín, denominado: “Química organometálica interfasial; Hacia catalizadores heterogéneos de sitos únicos”.

La iniciativa permitirá potenciar una nueva área de investigación relacionada a la Química Organometálica Interfasial y de Superficies, a través de la construcción nuevos sistemas catalíticos heterogéneos organometálicos, que posibilitará el estudio de la reacción de reducción de dióxido de carbono.

Esta nueva línea fusiona dos ramas de la química: una es la química inorgánica específicamente la organometálica, la cual se encarga de la obtención y el diseño racional de nuevos compuestos o moléculas que posean características y potencialidades especificas con el fin de ser empleadas en diversos procesos.

Por otra, la segunda área, es la físico-química de superficies, la cual estudia todos los fenómenos que ocurren en la superficie de un sólido.

De tal manera, el objetivo de la investigadora es inmovilizar los nuevos compuestos sobre diversas superficies sólidas y estudiar la reacción de reducción de dióxido de carbono, que implica su transformación en sub-productos, que en un estado ideal podrían ser empleados a su vez como combustibles.

“Transformar esta molécula, primero disminuiría su concentración en la atmósfera, y segundo podríamos generar productos que sean realmente utilizables como combustible”, explica la científica.

Asimismo, la investigadora que recientemente terminó su proyecto de postdoctorado Fondecyt en esta misma casa de estudios, impartirá cursos relacionados dirigidos a pre y postgrado, además de aportar al crecimiento de la Facultad de Química y Biología.

Línea de investigación

Con el apoyo de su profesor patrocinante, Dr. Jorge Pavez Irrazabal, ahora en calidad de colaboradores, la joven investigadora comenzará una nueva línea que busca armar plataformas con sistemas sintetizados que tengan la capacidad o afinidad por la molécula de Dióxido de Carbono, y permitan activarla para transformarla en otros productos de mayor interés.

Según explica la Dra. Alejandra Gómez, si bien se trata de un desarrollo a nivel de laboratorio, posee variadas ventajas, “en general, el tema energético es bastante interesante a nivel país, porque a partir de la transformación de esta molécula se pueden generar otros tipos de combustibles que sean más útiles, ya que el co2 es considerado un contaminante, de hecho es un gas invernadero”, indica.

Esta nueva línea de investigación surge a partir de un trabajo arduo de parte de la investigadora, quien desde sus estudios de pregrado, el año 2004, comenzó a desarrollar carrera en la U. de Santiago, realizando síntesis, así como trabajando en la creación de nuevos sistemas.

Respecto a su Alma Mater destaca, “lo que me gusta de la U. de Santiago, es que tiene la capacidad de incluir muy bien a la sociedad. Aquí tú ves la realidad, no es como otras Universidades: acá hay gran transversalidad, gente que viene de familias con más o menos recursos, y se vuelven un solo grupo que humanamente es muy agradable, con un buen trato, un espíritu más inclusivo”.

 

 

Por: Soledad Fuentes